De lucidez y desasosiego: Guy de Maupassant

«Tengo miedo de mí mismo, tengo miedo del miedo, pero, ante todo, tengo miedo de la espantosa confusión de mi espíritu, de mi razón, sobre la cual pierdo el dominio y a la cual turbia un miedo opaco y misterioso».

Guy de Maupassant

ChYKG45WwAEE08hAtormentado por alucinaciones continúas relacionadas con la muerte, espíritus, apariciones y sombras; Maupassant retrató en muchas de sus obras su enfermedad y su sufrimiento. La obra de este autor puede dividirse en novela y cuento y es en estos últimos en los que encontramos su obra más prolífica: casi 300 cuentos en su haber, de los cuales tenemos desde cuentos que hacen sátira del gobierno, las costumbres, la vida del pueblo francés hasta las ficciones más tétricas donde se expone prolíficamente su enfermedad mental y alucinaciones más álgidas, es pues esta última etapa en las que concentraré la información porque además de dar a conocer su obra, pretendo crear empatía con las enfermedades mentales que aún en este siglo son estigmatizadas.

Nació en agosto de 1850, Henry-Rene-Albert-Guy de Maupassant, desde joven ejerció un empleo en la burocracia (en este período escribe sus primeros y más prolíficos relatos), Guy fue discípulo de Gustave Flaubert a tal punto que lo considero un padre sustituto, además de mantener relaciones personales solían llevar una relación epistolar:

“Carta de Flaubert: «Siempre mujeres», «Te quejas de que las mujeres son monótonas. Para eso hay un remedio muy sencillo que consiste en no servirte de ellas. ¡Demasiadas putas! ¡Demasiado ejercicio! ¡sí, señor!»”.



Maupassant llevó una vida extraordinariamente revoltosa desde que llegó a París, sus éxitos con las mujeres también, y su fecundidad literaria es un fenómeno que deja estupefactos a los más trabajadores. Ya que el escritor gustaba de envolverse con prostitutas contrajo sífilis, lo que llego a consumirlo no solo fisícamente sino mentalmente al entrar al último estadio de esta patología que doto sus días de alucinaciones.

Se decía que había heredado esta enfermedad de su madre -Nerviosa y excitable durante años-, su hermano Hervé -Sufrió parálisis-. En la actualidad se sabe que murió de sifílis y no de una histeria heredada; la enfermedad de Maupassant siguió una lenta evolución, para el año de 1880 ya se encontraba afectado y comenzó a tener malestares, invencibles insomnios, incesantes dolores de cabeza, lo invadió la melancolía, su rostro se alargó. Sus ojos, antaño húmedos y risueños, se volvieron vítreos. Envejeció diez años en algunos meses:descarga (11)

Solía decir: «No me queda mucho tiempo. Me gustaría no sufrir »

Ya para la fase terminal sufría delirio de grandeza, creía que era un conde y exigía que se  le llamara Señor Conde, solía caminar durante la noche y hablar consigo mismo en voz baja para que no fueran reveladas sus intimidades. Es esta época -1887- donde comienza a escribir sus relatos más fantasiosos y escalofriantes, como: El horla, ¿quién sabe?, magnetismo, entre otros más. Es en estos relatos donde se aprecia su sufrimiento, esas constantes alucinaciones y monomanías.

Al tener conocimiento de su enfermedad y su locura, Guy decidió que morir era mejor que perder la razón, así que quiso matarse. Para ello utilizo su revólver (vacío para ese entonces ya que con anterioridad su sirviente había retirado las balas, por temor a que su amo disparará sin objetivo hacia las ventanas al imaginarse que personas saltaban las reja de su hogar). Al ver frustrada su idea, cogió un abrecartas e intento cortarse la arteria carótida, su grito fue tal que los sirvientes lograron quitarle el arma de sus manos. Desde entonces fue recluido en una clínica mental, donde la enfermedad siguió la evolución normal de una parálisis general, yendo de los simples trastornos psíquicos a la demencia y a la animalización, con una buena parte de otros trastornos característicos acompañándole: excitación, delirios de grandeza, alucinaciones, afasia. Decía a su enfermero tras haber plantado una rama en la tierra del parque: «Plantemos esto aquí; el año que viene encontraremos pequeños Maupassant».

La muerte le llegó el 6 de julio de 1893, a las tres y media de la tarde, se apagó como una lámpara a la que le falta aceite.

Firma_de_Maupassant

Firma de Guy de Maupassant

Él ha sabido pedir a la mujer su carne, al mundo su esplendor, a la tierra sus goces animales, a la literatura sus pasiones, a la muerte sus hermosos reflejos lívidos… No lo lloréis, pero amadle, miradle pasar de la tierra a la tumba, es un hombre que ríe, que canta, y además que llora… miradle… pues en un instante dejará de ser.

LOUIS THOMAS. Publicado en le Mercure de France, el 1 de junio de 1905.

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5 comentarios en “De lucidez y desasosiego: Guy de Maupassant

  1. Poecraft dijo:

    Pobre Guy, pero mi teoría es que a mayor sufrimiento mejores obras. Parece ser que el dolor te lleva a indagar en lo más hondo. Además de Maupassant, Poe sería otro claro ejemplo. Saludos Gaby de Maupassant.

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  2. Guillermo Castro dijo:

    ¡Lo increíble es que Guy de Maupassant escribíó esos 300 cuentos y su media docena de novelas en unespacio de diez años! Dos lustros en los que su condición mental fue deteriorándose progresivamente. Cómo le hizo para tener esa vida libertina y al mismo tiempo escribir tanto? Quizás el exceso de actividad sea la clave de sus padecimientos y de su muerte prematura.

    Le gusta a 1 persona

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