Microrelato | Cumpleaños, Tomás Martín Tamayo

CUMPLEAÑOS



Este broche fue un regalo de mi padre. Cumplía yo los 17, 18 ó…
¡Bueno, fue un regalo de mi padre! Aquel año tú estabas fuera, con asuntos de tu empresa o algo así. Ya habías empezado a ausentarte con frecuencia y yo, pobre necia, me creía tus absurdas justificaciones. Era el día de mi cumpleaños y yo esperaba algo tuyo, un detalle, cualquier cosa, algo que significara que recordabas la fecha, mi existencia. Por la tarde vendrían mis amigas y yo temía no poder decir eso tan sencillo de “mirad, esto es suyo”. Me tuviste nerviosa toda la mañana. ¿Tanto te habría costado enviarme unas margaritas? Por la tarde, poco antes de llegar mis amigas, me trajeron —¡gracias, Dios mío!— este broche y un gigantesco ramo de margaritas, sin una nota, sin nada. ¡No sabes cómo te lo agradecí! Lloré y me sentí culpable por mi desconfianza. Destrocé las margaritas de tanto abrazarlas… Luego, después de uno de los días más felices de mi vida, al acostarme y besar a mi padre, él me lo preguntó: “¿Te gustaron las flores y el broche, hija mía?”. Sí, padre, le dije. Y estuve toda la noche llorando.
Cuentos del día a día,  2015
Anuncios

Un comentario en “Microrelato | Cumpleaños, Tomás Martín Tamayo

¿Y tú que opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s